Mi hij@ es un “bully”, ¿qué hago?
Para comenzar a contestar esta pregunta, debemos considerar todas las instancias de violencia en nuestra sociedad. El problema del "bullying" en las escuelas no es uno aislado; no es un problema individual sino social. Se supone que los adultos estamos capacitados y vamos a trabajar para establecer ambientes saludables donde los niños aprendan a ser buenos ciudadanos y, por lo tanto, tengan la capacidad de relacionarse con sus pares de manera positiva. Esto está plasmado en la Carta de Derechos del Niño de Puerto Rico (Ley 33-1998, según enmendada), y en específico tres incisos que se refieren a la vida en familia y a las instituciones de enseñanza donde pasan gran parte de su tiempo:
Inciso 3: Vivir en un ambiente adecuado en el hogar de sus padres y en familias donde se satisfagan sus necesidades físicas y disfrutar el cuidado, afecto y protección que garantice su pleno desarrollo físico, mental, espiritual, social y moral.
Inciso 21: A disfrutar un ambiente seguro, libre de ataques a su integridad física, mental o emocional en todas las instituciones de enseñanza, públicas y privadas, a lo largo de sus años de estudios primarios, secundarios y vocacionales hasta donde las facilidades del Estado lo permitan.
Inciso 22: Que el sistema educativo facilite el desarrollo de su personalidad y el desarrollo óptimo de sus habilidades físicas y mentales, que le prepare no sólo en los aspectos académicos, sino para su función en la sociedad hasta donde las facilidades del Estado lo permitan.
Sin embargo, nuestra sociedad está lejos de poder cumplir con esto a cabalidad. El acoso o "bullying" es un problema de relación que se define por el uso de la violencia de una persona con mayor poder hacia una persona de menos poder. El acoso existe entre los adultos en la familia y le llamamos violencia doméstica. En los lugares de trabajo, el acoso se conoce como hostigamiento laboral. En otras palabras, si los adultos estamos enfrentando estos problemas, lo mismo ocurre con los niños. Los niños observan y aprenden sobre las relaciones entre las personas en su núcleo familiar, familia extendida, ambientes pre-escolares, escuelas, instituciones religiosas y por medio de vídeos, muñequitos y películas, entre otros.
Cuando tenemos un hijo o una hija con conducta negativa y cometiendo acoso hacia uno o varios de sus pares, tenemos que preguntarnos cuáles han sido sus experiencias vividas y por qué ha decidido usar violencia verbal, física, psicológica y/o cibernética para manejar sus relaciones con ciertos pares. El acoso puede tomar diversas formas:
- Acoso físico: se trata de contacto físico como empujones, golpes, acercamientos sexuales inapropiados.
- Acoso verbal: Burlas, insultos, sobrenombres.
- Acoso psicológico: Excluir a una persona de grupo, ignorar la presencia del otro.
- Acoso cibernético: utilizar las redes sociales para criticar, insultar y excluir; puede ser de forma directa o de forma anónima.
Todos los niños involucrados en acoso o “bullying”- los que son víctimas, los que maltratan o son “bully” y los que son testigos de los eventos de acoso – requieren apoyo para promover un desarrollo saludable, unas relaciones positivas y para proteger su bienestar. El agresor necesita tanta ayuda como la víctima. Usar un regaño y un castigo tradicional no va a resolver el problema. Hay que atender la raíz del problema del uso de la violencia verbal y/o física en la relación interpersonal, para poder eliminar la motivación de abusar del poder para imponerse.
Hace falta evaluar las destrezas sociales y las capacidades del "bully", como el ambiente y el contexto donde se dan las situaciones de acoso, para poder establecer un plan de cambio que fomente una sana convivencia a corto y a largo plazo. Los adultos en la familia son los responsables de dar un buen ejemplo para enseñar, cómo se tienen relaciones saludables. Los adultos en la escuela son los responsables de intervenir y hacer un plan para detener el “bullying” en la institución.
Es común que los padres y las madres sientan que no tienen todos los conocimientos y destrezas para manejar este problema porque es muy complicado. Si necesitas apoyo para manejar la situación de tu hij@, consulta con un profesional de la salud mental.